El accidente que revolucionó la neurociencia: Phineas Gage (1848)

Introducción

El caso de Phineas P. Gage es uno de los más célebres en la historia de la neurología y la neuropsicología, no solo por la espectacularidad del accidente, sino por las implicaciones que tuvo en la comprensión de la localización cerebral de funciones superiores como la personalidad, la emoción y el juicio moral. Este artículo revisa los hechos del accidente, las consecuencias documentadas, debates históricos y hallazgos contemporáneos, especialmente de literatura en español, para comprender cómo este caso cimentó parte de las bases de las neurociencias modernas.

Descripción del accidente

El 13 de septiembre de 1848, Phineas Gage, capataz de obra para la construcción del ferrocarril Rutland & Burlington en Cavendish, Vermont (EE.UU.), sufrió un accidente mientras preparaba una perforación en roca para colocar pólvora. Durante la compactación del orificio con una barra de hierro, la pólvora detonó prematuramente, proyectando la barra metálica que entró por la mejilla izquierda, atravesó la región del ojo, pasó por el lóbulo frontal izquierdo y salió por el cráneo superior.

Sorprendentemente, Gage no murió en el acto. Quedó consciente, pudo hablar, caminar, etc. La gravedad de la lesión —una perforación que destruyó gran parte del tejido del lóbulo frontal izquierdo, incluyendo sustancia blanca importante— lo convirtió en un “experimento natural” de enorme valor científico.

Consecuencias documentadas tras la lesión

Cambios en la personalidad y conducta

Según los reportes originales del médico John Martyn Harlow (primeramente en 1848, luego con mayor detalle en 1868), Gage sufrió transformaciones notables en su carácter tras el accidente. Amigos y familiares lo describieron como antes responsable, sociable, buen trabajador, y después temperamental, impaciente, incapaz de planificar o seguir consejos, sujeto a impulsos.

Sin embargo, algunas de estas atribuciones han sido puestas en duda o matizadas por investigaciones históricas modernas que señalan que ciertas exageraciones han sido añadidas con el tiempo en textos de divulgación o incluso académicos. Macmillan (2000) es una de esas voces.

Aporte a la localización cerebral de funciones superiores

El accidente de Gage y las observaciones de Harlow demostraron que daños extensos en el lóbulo frontal podían afectar la conducta social, la toma de decisiones, el autocontrol emocional, etc. Esto contradecía teorías anteriores que asumían una cierta equipotencialidad del córtex (es decir, que todas las regiones cerebrales participaban de forma homogénea en las funciones superiores).

Además, investigaciones posteriores, con reconstrucciones anatómicas del cráneo y trayectorias de la barra metálica, han tratado de precisar qué regiones del lóbulo frontal fueron afectadas, cuánta sustancia blanca destruida, y qué conexiones neuronales pudieron quedar interrumpidas.

Deceso

Gage murió el 21 de mayo de 1860, aproximadamente 12 años después del accidente, víctima de una crisis comicial (una especie de convulsión).

Hallazgos modernos y debates

Reconstrucciones anatómicas y neuroimagen histórica

Utilizando su cráneo, que fue preservado y donado al Warren Anatomical Museum de Harvard, investigadores han reconstruido digitalmente la trayectoria de la barra y han estimado la extensión del daño, tanto a la corteza como a la sustancia blanca.

Se estimó que aunque el daño cortical directo representa un porcentaje relativamente pequeño de la totalidad del cerebro (la región frontal), la destrucción de vías de sustancia blanca pudo afectar de manera más amplia funciones de integración cerebral.

Exageraciones y mito

Macmillan (2000) revisó la literatura y denunció que prácticamente con cada generación de libros de texto se han añadido detalles no verificados o exagerados al relato original —por ejemplo, la idea de que Gage quedó permanentemente incapacitado, o que “perdió completamente su personalidad”.

Un artículo reciente de Schleim (2022) analiza cómo los artículos científicos modernos describen el caso: encontró que un alto porcentaje menciona cambios de personalidad, muchos presentan comportamientos tipo psicopático, pero muy pocos discuten alternativamente otras explicaciones o hablan de la recuperación de Gage.

Implicaciones éticas, morales y de pensamiento

El daño al lóbulo frontal ventromedial (o regiones orbitofrontales) ha sido relacionado con alteraciones en la toma de decisiones morales, empatía, autocontrol de impulsos, etc. El caso de Gage se ha convertido en un referente para teorías como la del marcador somático de Antonio Damasio, que plantea que las emociones tienen un papel central en la valoración de opciones morales y sociales.

En la literatura clínica se ha usado el caso como paradigma para ilustrar qué sucede cuando se lesionan regiones frontales: se deterioran la planificación, la previsión de consecuencias, el control emocional, la interacción social, etc.

Importancia histórica

El caso de Gage marcó un punto de inflexión en varios aspectos:

  1. Localización cortical de funciones mentales: ayudó a desplazar la idea de que todas las regiones cerebrales tenían funciones equivalentes (holismo) hacia una visión más especializada del cerebro.
  2. Asociación entre cerebro, personalidad y conducta: demostró que lo que llamamos “yo”, “carácter” o “temperamento” puede estar ligado anatómicamente a estructuras cerebrales susceptibles al daño físico.
  3. Métodos modernos de reconstrucción anatómica: su cráneo y barra han sido reutilizados en estudios contemporáneos para entender trayectorias de lesión, vías conectivas, etc. Esto evidencia la persistencia del interés por el caso más allá de lo anecdótico.
  4. Influencia en teorías contemporáneas de neuropsicología: funciones ejecutivas, control inhibitorio, toma de decisiones, emoción y moralidad encuentran en Gage un caso histórico paradigmático.

Críticas y limitaciones

Los reportes originales, aunque detallados para su época, adolecen de limitaciones metodológicas estrictas: falta de neuroimagen, de cuantificación estructural precisa, de medidas objetivas del cambio psicológico.

Muchas descripciones posteriores (en libros de texto, divulgación, incluso algunos artículos científicos) han incorporado relatos exagerados que no están presentes en las fuentes primarias.

La recuperación de Gage, su comportamiento social y laboral después del accidente, aunque no fue “normal”, fue mejor de lo que a veces se afirma.

Legado contemporáneo

El caso aún se cita activamente en artículos científicos, trabajando no sólo como objeto histórico sino como comparación para pacientes con daño frontal actual.

También sirve como paradigma en debates de ética, neuroética, filosofía de la mente: ¿hasta qué punto la identidad personal depende del cerebro?, ¿qué papel tienen las emociones en la racionalidad?, etc.

Conclusión

El accidente de Phineas Gage no solo fue un evento extraordinario por su crudeza e improbabilidad de supervivencia, sino que su estudio fue vehículo para cambios fundamentales en la neurociencia. A partir de él, se consolidaron nociones como la especialización funcional del cerebro, la importancia del lóbulo frontal en la conducta social y moral, las bases neuroanatómicas de la personalidad y la emoción, entre otros. Aunque con el tiempo la narrativa se ha enriquecido, matizado y en ocasiones exagerado, sigue siendo un caso irreemplazable para entender la historia y el presente de las neurociencias.

Referencias bibliográficas

  • Espert, R. (2024). Historia de la neuropsicología. Definición campos de acción, multidisciplinaridad y aspectos fundamentales [Diapositivas de PowerPoint]. AMIR Higher Education.
  • García-Molina, A. (2012). Phineas Gage y el enigma del córtex prefrontal. Neurología, 27(6), 370-375. https://doi.org/10.1016/j.nrl.2010.07.015
  • Macmillan, M. (2000). Restoring Phineas Gage: A 150th retrospective. Journal of the History of the Neurosciences, 9(1), 46-66. https://doi.org/10.1076/0964-704X(200004)9:1;1-2;FT046
  • Schleim, S. (2022). Neuroscience Education Begins With Good Science: Communication About Phineas Gage (1823-1860), One of Neurology’s Most-Famous Patients, in Scientific Articles. Frontiers in Human Neuroscience. https://doi.org/10.3389/fnhum.2022.734174

Publicado por Joan Francés Tortosa

Psicólogo General Sanitario y Neuropsicólogo

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